Las posibilidades de acceso al suelo urbano están limitadas por un mercado de tierras poco transparente y escasamente regulado que restringe el acceso a los pobres y los obliga a localizarse en emplazamientos inconvenientes.
Las propias políticas de vivienda social suelen localizar muchas veces sus proyectos en áreas de escaso valor urbano produciendo o consolidando condiciones de exclusión y precariedad. Lo que explica por qué las familias que habitan en asentamientos precarios han aumentado significativamente, incrementándose al mismo tiempo la inseguridad de la tenencia y los desalojos forzosos.
Se debe potenciar las experiencias de mejoramiento de barrios con programas para
ayudar a las familias ya establecidas, expedición de títulos y mejoramiento de
barrios, aunque el gobiernos no cuenta
con políticas orientadas a abordar las causas del surgimiento de asentamientos
informales y barrios marginales, sí tienen programas para ayudar a las familias
ya establecidas
Estas políticas tendrían
un alto potencial para acelerar las inversiones de las familias en sus
viviendas, con el consecuente impacto positivo en su bienestar.
La primera condición para que el sector de
vivienda funcione bien, es la disponibilidad de terrenos residenciales, a
precios asequibles. La inexistencia de este factor en la ciudad constituye una
causa muy importante para la vivienda inadecuada
Existen fallas en el
mercado de la vivienda que es necesario afrontar, sobre todo en lo que se
refiere a los altos costos de la vivienda y a la dificultad para acceder a
créditos hipotecarios debido a factores tales como tasas de interés altas e
informalidad de los usuarios potenciales.
Alentar la construcción de viviendas de
menor costo otorgando facilidades al sector privado y disminuyendo las
limitaciones a la expansión de vivienda formal en materia de urbanización,
construcción y financiamiento.







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