viernes, 15 de julio de 2016

Recomendaciones Finales



Las posibilidades de acceso al suelo urbano están limitadas por un mercado de tierras poco transparente y escasamente regulado que restringe el acceso a los pobres y los obliga a localizarse en emplazamientos inconvenientes. 
Las propias políticas de vivienda social suelen localizar muchas veces sus proyectos en áreas de escaso valor urbano produciendo o consolidando condiciones de exclusión y precariedad. Lo que explica por qué las familias que habitan en asentamientos precarios han aumentado significativamente, incrementándose al mismo tiempo la inseguridad de la tenencia y los desalojos forzosos.
Se debe potenciar las experiencias de mejoramiento de barrios con programas para ayudar a las familias ya establecidas, expedición de títulos y mejoramiento de barrios, aunque el  gobiernos no cuenta con políticas orientadas a abordar las causas del surgimiento de asentamientos informales y barrios marginales, sí tienen programas para ayudar a las familias ya establecidas
Estas políticas tendrían un alto potencial para acelerar las inversiones de las familias en sus viviendas, con el consecuente impacto positivo en su bienestar.
La primera condición para que el sector de vivienda funcione bien, es la disponibilidad de terrenos residenciales, a precios asequibles. La inexistencia de este factor en la ciudad constituye una causa muy importante para la vivienda inadecuada

Existen fallas en el mercado de la vivienda que es necesario afrontar, sobre todo en lo que se refiere a los altos costos de la vivienda y a la dificultad para acceder a créditos hipotecarios debido a factores tales como tasas de interés altas e informalidad de los usuarios potenciales.
Alentar la construcción de viviendas de menor costo otorgando facilidades al sector privado y disminuyendo las limitaciones a la expansión de vivienda formal en materia de urbanización, construcción y financiamiento.

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