Durante los últimos años el precio de la vivienda se ha
duplicado y el sector inmobiliario y de la construcción ha mantenido unos
niveles de actividad y de beneficios envidiables. Ello se ha debido a una
expansión de la demanda basada en el crecimiento de la población, en el aumento
de la renta per cápita y del número de empleados y en dos elementos
financieros, que han compensado las subidas del precio de la vivienda, la caída
de los tipos de interés, debido a la unión monetaria, y el alargamiento de los
plazos de amortización de las hipotecas. Los resultados han sido más viviendas
construidas, pero también más caras y con un nivel de endeudamiento de las
familias muchísimo mayor.
Es precisamente el nivel de endeudamiento el que ha comenzado
a pasar factura a las familias. Se ha apurado tanto la capacidad de pago que
ahora una subida de tipos de interés de medio punto o un punto pone a muchas
familias al borde de la insolvencia y eso que el empleo va bien.
Entre las causas que se puede destacar el problema habitacional de
Panamá podemos destacar:
·
El incremento demográfico debido al incremento
negativo por nacimiento y desplazamiento hacia la capital, de grupos del
interior de la República, en busca de mejor forma de vida (trabajo y estudio).
·
El bajo nivel de ingresos de la población, los bajos
salarios y el desempleo determinan las condiciones de vida infrahumana.
·
El alto costo de la construcción originado por la
mano de obra costosa, el precio elevado de los terrenos y las tasas de
intereses a los capitales.
·
Ausencia de una política definida de vivienda, que
subsane el problema ocasionada por casas condenadas y de las destruidas de
incendios.
·
El desinterés por construir a precios razonables,
que reúnan condiciones como privacidad, comodidad y alquiler justo.







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